Cómo le habría cambiado la vida a Colón si hubiese contado con un GPS. Probablemente no habría llegado jamás a Sudamérica y sería en India donde estarían hablando en español. Aunque ese lejano octubre fue ya hace siglos, el método que ocupó el otrora descubridor para llegar –desorientadamente- por estos lados, no dista tanto al que ocupamos en la actualidad. Con brújula en mano, mapas cartográficos artesanales y un agudo sentido de la orientación de acuerdo a la posición de las estrellas, Colón y los hermanos Pinzones –que eran unos marineros-, llegaron a Sudamérica gracias a un sistema que, siglos después, sigue tan vigente como antes, claro que con uno que otro cambio.
El GPS, o Sistema de Posicionamiento Global, permite determinar en todo el mundo la posición de un objeto, una persona, un vehículo o una nave, con una precisión hasta de centímetros, si es que se usa un GPS diferencial. Si bien se rumorea que su invención es responsabilidad de los gobiernos francés y belga, el sistema fue desarrollado e instalado, y actualmente es operado, por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Funcionamiento:
En palabras simples, imaginen una esfera colgando desde el techo de una habitación. Si colocamos 27 pequeños espejos alrededor del la pelota, en forma proporcional de distancia entre una y otra, todo ángulo de la esfera estará cubierto por al menos un espejo. En el caso del GPS es más o menos lo mismo. Actualmente funciona mediante una red de 27 satélites (24 operativos y 3 de respaldo) en órbita sobre el globo, a 20.200 Km., con trayectorias sincronizadas para cubrir toda la superficie de la Tierra. Cuando se desea determinar la posición, el receptor que se utiliza para ello localiza automáticamente como mínimo tres satélites de la red, de los que recibe unas señales indicando la posición y el reloj de cada uno de ellos. En base a estas señales, el aparato sincroniza el reloj del GPS y calcula el retraso de las señales; es decir, la distancia al satélite. Por "triangulación" calcula la posición en que éste se encuentra.
Sin embargo, para desarrollar una herramienta tan avanzada, hay que tomar en cuenta las tecnologías que fueron, y son necesarias, para llevar a cabo este sistema:
Satélites: Aunque el famoso Sputnik de la Unión Soviética marcó el hito, actualmente hay más de 45.000 satélites rondando la tierra, claro que sólo el 7% están operativos. Modernos o no, su puesta en órbita es esencial para el funcionamiento del GPS.
Mapas cartográficos: Están prácticamente obsoletos, a excepción de su uso en embarcaciones pequeñas y pesqueras, pero son el antecesor de la combinación de tres tecnologías: la brújula, las coordenadas de posicionamiento mundial y el flujo de mareas.
Brújula: Es la madre de las guías. Se estima que la primera brújula perteneció a la cultura Olmeca, quienes podrían haber descubierto y usado una brújula de magnetita desde antes del año 1000 AC". Si bien en la actualidad se usa a nivel usuario, sin distinción del Norte, Sur, Este u Oeste jamás se podría haber generado un sistema como el GPS.
Mapa estelar: Lo usaban los griegos y romanos para orientarse durante la edad antigua. Si bien en la actualidad está en total desuso, si no se cuenta con ninguna de las tecnologías anteriores nunca está de más saber dónde está la cruz del sur o las tres marías.
Todas estas herramientas están incorporadas, de una u otra forma, en el GPS. Si bien cada vez es un aparato más sofisticado, sus bases se remiten a estos, a veces, arcaicos referentes.
Loreto Maurin
José Manuel Loyola
Daniel Castell